La marca es uno de los activos más valiosos de un negocio, y también uno de los más descuidados. Una vez registrada, su protección no es indefinida. La Ley de Marcas fija un plazo y obliga a renovarla. Dejarlo pasar puede suponer perder el derecho exclusivo sobre el nombre con el que opera la empresa.
Duración del registro
El artículo 31 de la Ley de Marcas establece que el registro de la marca tiene una duración de diez años, contados desde la fecha de presentación de la solicitud. El registro puede renovarse por períodos sucesivos de diez años.
La fecha de referencia es la de la solicitud, no la de concesión. Si la marca tardó meses en concederse, el calendario de renovación ya estaba corriendo.
Cómo se renueva
La renovación se solicita ante la oficina competente, con el pago de la tasa correspondiente, y debe presentarse dentro de los plazos que establece la normativa. Existe un periodo previo al vencimiento para presentar la solicitud y, generalmente, un periodo posterior con recargo. Conviene no apurar esos plazos.
Una renovación parcial, limitada a algunos productos o servicios, es posible, y puede ser una decisión estratégica si la empresa ya no explota parte del catálogo.
Por qué se pierden marcas
Los errores más frecuentes son:
- No llevar un calendario de vencimientos.
- Cambios de domicilio o de titular que no se notifican a la oficina.
- Confiar en recordatorios de empresas privadas que no son oficiales.
- Dejar caducar marcas secundarias que luego resultan importantes.
- No renovar porque la marca no se usa, sin analizar sus efectos.
El uso de la marca
Registrar no basta. Una marca que no se utiliza de forma real durante el plazo que fija la ley puede quedar expuesta a una acción de caducidad por falta de uso. Es importante conservar pruebas del uso, como facturas, catálogos y publicidad con la marca y los productos o servicios registrados.
Gestión recomendada
Mantenga un registro con las marcas, clases, fechas de presentación y vencimiento, y titularidad. Revíselo cada año con su asesor. Valore ampliar la protección a nuevos productos, y vigile marcas similares que puedan solaparse con la suya.
Un nombre comercial construido durante años merece una gestión mínima de calendario.
Si su empresa ha cambiado de forma jurídica, de denominación o de socios, compruebe también que el titular registrado sigue siendo el que usted cree. Una marca a nombre de un antiguo socio es un problema frecuente y más caro cuando se descubre tarde.
Este asunto se incluye en el servicio de contratos mercantiles.
