La iguala jurídica es un contrato de asesoramiento continuado a cambio de una cuota periódica. Encaja en el arrendamiento de servicios del artículo 1544 del Código Civil, que se define precisamente por una parte que se obliga a prestar un servicio a la otra por un precio cierto. La clave práctica está en el alcance, que debe quedar escrito.
Qué suele incluirse
El núcleo de una iguala es la consulta preventiva. El cliente llama antes de firmar, de despedir, de contestar un requerimiento o de contratar con un proveedor nuevo. A ello se suman la revisión de contratos y documentos de uso corriente, la redacción de burofaxes y requerimientos, y el seguimiento del calendario societario cuando se trata de una sociedad.
También entra, normalmente, la gestión extrajudicial de reclamaciones. Un requerimiento de pago bien construido, con cálculo de intereses de demora, resuelve muchas deudas sin necesidad de pleito.
Qué suele quedar fuera
Los procedimientos judiciales y administrativos contenciosos se presupuestan aparte, porque su duración y su coste no son previsibles al firmar la iguala. Lo mismo ocurre con las operaciones extraordinarias, como una compraventa de empresa, una reestructuración o una financiación compleja, que requieren un encargo específico.
Conviene también delimitar las materias. Una iguala mercantil no cubre por sí sola el derecho laboral o el penal, salvo que se pacte.
Qué debe figurar en el contrato
Para evitar discusiones posteriores, el contrato debería fijar al menos cuatro elementos:
- Las materias cubiertas y las excluidas.
- El número de consultas o las horas mensuales incluidas, o la fórmula de uso razonable.
- El plazo de respuesta a cada tipo de consulta.
- La forma de presupuestar lo que quede fuera y la duración del contrato, con su régimen de baja.
Cuándo compensa
La iguala compensa cuando el volumen de consultas es recurrente y el coste de equivocarse es alto. Una empresa que firma contratos con frecuencia, que factura a crédito o que tiene empleados y obligaciones registrales se beneficia de tener un criterio jurídico constante. Para quien solo necesita un servicio puntual, un encargo suelto puede ser más adecuado.
Antes de contratar, pida la propuesta por escrito y compárela con lo que realmente consulta cada año.
Un último consejo: revise la iguala cada doce meses. Si el uso real se ha quedado corto o ha crecido mucho, ajuste la cuota y el alcance para que ambas partes sigan alineadas.
Este asunto se incluye en el servicio de derecho mercantil y societario.
